TIERRA QUEMADA: EL SAQUEO DEL PAÍS VALENCIÀ

Canal 9 ha cerrado, dejando a cientos de trabajadores mayores de 50 años en la calle, a parejas y matrimonios que trabajaban en la misma empresa. Alberto Fabra declaraba que lo hacía para salvaguardar la sanidad y la educación, mientras ahondaba en los recortes y los sacrificios sociales.

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VICENT GARCÍA DEVÍS / El País Valenciano ha sido objeto durante las dos últimas décadas de una operación de saqueo desde las propias administraciones públicas que deberían haber velado por el buen uso de los dineros de los valencianos. El gran fraude, al estilo de la Camorra napolitana, es de dimensiones económicamente catastróficas y ha afectado a la propia moral del pueblo valenciano. Casi doscientos imputados en toda la comunidad autónoma, todos los concejales del Ayuntamiento de Valencia, la práctica totalidad de los asesores municipales de la capital y el descrédito de la principal fuerza política del país, el PPCV, que ha actuado de manera fraudulenta


y coordinada para saquear las arcas municipales y autonómicas. Es decir, las arcas del Estado. Al menos, si dejamos todas las aseveraciones, de momento, en una gran presunción, todo apunta a que sólo hemos visto la punta del iceberg de este expolio que ha empobrecido a una de las comunidades más ricas y dinámicas del Estado.

Para que ustedes, desde la otra punta de España, entiendan cómo una presunta organización criminal ha actuado como un comisionista de cada operación económica que se ha llevado a cabo
en Valencia, haré un repaso de algunos de los casos más llamativos del saqueo valenciano.

El Ayuntamiento de Valencia

En el Ayuntamiento de Valencia han sido imputados todos los concejales del PPCV, a excepción de un concejal independiente. Y casi todos sus asesores. El motivo: el blanqueo de dinero para el partido y sus campañas y la utilización de bienes y materiales públicos para fines partidistas. La propia alcaldesa, Rita Barberá, aforada doblemente a última hora, está en la diana de la sospecha. Pertenece a una familia de la alta burguesía valenciana que desciende, por parte de madre, de unos ricos comerciantes catalanes que se establimagesecieron en Valencia, donde instalaron una de las mejores fábricas de cerámica del país, cerámica que se exportaba a toda Europa. Hija del periodista falangista José Barberá, ella ejerció también de periodista en Radio Valencia, de la cadena SER, y en periódico Levante. En el pasado, por su casa familiar pasaron personajes ilustres como el rey Amadeo de Saboya, que estuvo varios días alojado en el palacete familiar de Meliana.

Rita, soltera y sin compromisos conocidos, ha gobernado con mano de hierro el Ayuntamiento de la capital durante 24 años. Cuando accedió al Consistorio no había conseguido ser la más votada. Lo fue la lista de la Unión Valenciana del difunto Vicente González Lizondo, representante de la derecha regionalista de cariz anticatalanista. Rita Barberá acordó, en el denominado popularmente “pacto del pollo” -unos se quedaban las alas y otros la pechuga-, acceder a la alcaldía, al cederle UV el bastón de mando de forma temporal. A partir de ese momento, el PP fagocitó a UV como una mantis religiosa. De los regionalistas no quedó ni la cabeza. Rita ofreció cargos y prebendas y el transfuguismo desde UV al PPCV fue la cosa más normal del mundo.

Ella, descendiente de catalanes, ha sido la política más visceralmente anticatalanista de la comunidad. El valenciano, la lengua propia del país, ha retrocedido en lo oficial y en lo privado. La política lingüística ha sido profundamente castellanista y alejada de la realidad de la calle y del país. Su valencianismo ha consistido en ser la reina de los mercados. Valencia tiene 14 mercados municipales, y cuando entraba en ellos, Rita era la reina de las dependientas y las carniceras. Era su espacio natural, donde se encontraba más cómoda. Pero mientras tanto, utilizaba los teatros municipales, la Ópera, el Palau de la Música (donde la popular Mairen Beneyto era la directora y su marido el subdirector) como un auténtico cortijo.

Rita viajaba a los mejores hoteles. En Madrid, el Ritz era su casa. Comía en los mejores restaurantes. Y la comida tenía que rematarse siempre con una buena copa de whisky.

En un viaje a Londres alquiló un coche con chófer por cerca de 6.000 euros. Su hermana y sus sobrinas disfrutaban del balcón municipal para ver las mascletades de las Fallas, y los “favores” de la Administración a un sobrino carnal y a sus amistades les garantizaban el éxito en los negocios.

La Diputación de Valencia

Blanqueo de capitales, financiación ilegal del partido, nepotismo político…. Esa ha sido la estela de Alfonso Rus en la Diputación de Valencia. El divorcio de su gran amigo Marcos Benavent, conocido como el “yonqui del dinero”, provoca un chivatazo de su suegro en el que se destapan diez horas de grabaciones. En ellas, Rus y otras personas cuentan el dinero de las comisiones -“mil, dos mil, tres, mil, cuatro mil…”- dentro de un coche.

A todo el mundo en Valencia le extrañaba que los populares de la Diputación fueran tan ecologistas: cambiaron casi todas las bombillas antiguas de la provincia por nuevas bombillas Led. En esa magna operación, la banda pudo conseguir hasta unos 15 millones de euros limpios. “Aquí nadie ha dado un paso sin dar un mordisco”, le comentaba un ilustre popular a un grupo de periodistas, sin querer dar su nombre en público, después de destaparse los hechos.

La Generalitat

Donde más populares hay hoy en día es en la cárcel de Picasent. Rafael Blasco, que fue conseller socialista durante la presidencia de Joan Lerma, fue expulsado del PSOE por irregularidades contables y se pasó al PPCV. Desde allí, como conseller de Cooperación, desviaba fondos para ayuda al tercer mundo a la compra de pisos en Miami a su nombre y de un grupo de socios. “A los negratas ya les hemos enviado demasiado”, se les oye decir en la grabaciones ordenadas por un juez.

El Instittuo Valenciano de Arte Moderno

Su mujer, Consuelo Ciscar, era la Directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), uno de los centros más relevantes del circuito internacional y que ella misma se ha encargado de hundir: está imputada por hinchar el precio de algunas adquisiciones y por la deriva de su actuación, que le ha costado a la Administración miles de euros. Su propio hijo era objeto preferente para exponer una obra mediocre en países como China. El niño, que es artista, ha tenido una carrera meteórica.

El Ayuntamiento de Alicante

La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, está imputada en el caso Brugal, una macrooperación por el reparto de adjudicaciones en el tratamiento de basuras del sur de Alicante y en recalificaciones de suelo en beneficio de empresarios amigos como Enrique Ortiz. El presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, también está imputado. El expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, está en la cárcel. Su hija, Andrea Fabra, la diputada del “que se jodan” los trabajadores y parados, acaba de ser recolocada en Telefónica.

El delegado del Gobierno

Hasta el Delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Serafín Castellanos, máximo responsable autonómico de la Guardia Civil y de la Policía nacional, ha sido imputado en la denominada Trama del fuego o Trama de los incendios. Todo apunta que al Delegado lo obsequiaban con cacerías y monterías para que adjudicase el servicio de avionetas contra incendios a una empresa en particular, sin pasar por el preceptivo concurso público. Y con regalos: coches, bolsos, prostitutas, champán y viajes estaban a la orden del día.

Empresas públicas y privadas

En el Centro Cultural La Rambleta de Valencia están ahora aflorando irregularidades contables institucionales; en la sociedad Impulso Económico Local (Imelsa), empresa pública propiedad de la Diputación de Valencia, se recolocaba a gente afecta al Partido para hacer “pesebre” y garantizar el clientelismo.

En la empresa de reciclaje de aguas, Emarsa, han desaparecido más de 30 millones de euros. En los archivos de la empresa se han descubierto los contratos de unas “traductoras rumanas”, en realidad prostitutas jóvenes de 20 años, pagadas con dinero público. También se registran viajes, hoteles y mariscadas. Según el escritor Ferran Torrent, en Valencia hubo “una época en la que si las marisquerías, la prostitución de lujo y los notarios funcionaban, la economía funcionaba”.

Ciegsa, la empresa privada que se encargaba de construir colegios públicos. El sobrecoste de los últimos años ha superado los 1.000 millones de euros. El robo tuvo lugar en la adjudicación e instalación de contenedores para aulas de centros públicos. Cuantos más contenedores, más comisiones para el partido y las cuentas de los intermediarios. En el País valenciano hay más colegios con aulas-contenedores que en ninguna otra parte del Estado. Sin sobrecostes, sin saqueo, se hubieran podido construir unas 200 escuelas más, y habrían desaparecido centenares de barracones.

El caso Nóos

Añadamos el caso Nóos que le supuso, que se sepa, más de 6 millones de euros a las arcas municipales entre el Valencia Summit, un encuentro mundial de expertos en deporte para promocionar la ciudad de Valencia que acababa de ser nominada sede de la copa América de Vela, y otros eventos a los que tan acostumbrados nos tenían los gobiernos de Zaplana y Camps. Algunos juristas y magistrados no se explican cómo aún no estan sentados en el banquillo Francisco Camps y Rita Barberá, además de su valido Alfonso Grau.

La visita de Ratzinger

En la visita del Papa Ratzinger en julio de 2006 a Valencia, se adjudicó a Canal 9 la retransmisión mundial de los actos pastorales y, sobre todo, la misa papal. También hubo pelotazo. La megafonía y las pantallas de la misa fueron adjudicadas a dedo a una empresa constructora de Valladolid, que, a su vez, las subcontrató a una productora de Sevilla. Todo por 7’4 millones de euros, aunque el coste real no superó los 3’5 millones. Los componentes de la trama Gürtel se embolsaron en hora y media más de cuatro millones de euros.

La Ciudad de las Artes

La Ciudad de las Artes, una maravilla imperfecta y eternamente inacabada del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, tuvo un sobrecoste de más de 1.000 millones de euros.

Canal 9

Han hundido hasta la televisión autonómica a través del saqueo y el desprestigio originado por la manipulación de la línea editorial informativa. Cuando el PSOE perdió las elecciones autonómicas hace 21 años, había una plantilla de 700 trabajadores. En el 2008 ya eran 1860. Se adjudicaban los programas a todos los recomendados desde Madrid. Desde Bárbara Rey, que volvía a la capital española con el Mercedes lleno de comida de su programa gastronómico, a todos los gurús de la derecha y la extrema derecha mesetaria. No tenían ni idea de catalán-valenciano ni de la realidad cultural del país. Canal 9 se hundió y los 1.600 trabajadores, 900 de plantilla con oposición, nos fuimos a la calle sin más derechos que el despido. Sólo había ocurrido una situación similar en Grecia, con la diferencia de que con la llegada de Syriza al poder, la televisión fue reabierta y los trabajadores recuperaron sus empleos. Els treballadors no sóm els cumplables (Los trabajadores no somos los culpables) es un movimiento reivindicativo que sigue manifestándose y reclamando los derechos perdidos al actual Gobierno bipartito de la Generalitat. “Pero no tienen dinero, están arruinados por culpa del PP y no pueden respetar las promesas de reapertura”, asegura un periodista del entorno mediático valenciano que fue despedido, como yo mismo, por el Gobierno del nefasto Alberto Fabra.

Más de 12.000 millones

El coste de la corrupción valenciana es difícil de calcular, pero algunos expertos calculan que puede superar los 12.000 millones de euros, lo que equivale al presupuesto anual de la Generalitat, que el PP ha dejado con una deuda que supera los 40.000 millones: una ruina. Están imputados o siendo investigados dos ex presidentes autonómicos, trece miembros de gobiernos populares y doscientos militantes y asesores del PPCV.

Podemos seguir hablando de la Terra Mítica de Eduardo Zaplana, otro pelotazo; de la Fórmula 1; la Copa del América; las hipotecas con el Valencia CF y todos los equipos de futbol valencianos; de las subvenciones a entidades amigas; del blanqueo con compra de décimos de lotería en el caso del alcalde de Manises, Enrique Crespo, y del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra… Todo vale en el desgobierno del gobierno popular de la comunidad valenciana.

Carlos Fabra

Carlos Fabra, ex presidente de la Diputación de Castellón, se jactaba que a el le votaban porque hacia favores a todos los que se lo demandaban. Un periodista amigo cuenta una anécdota surrealista de la que fue testigo:” Un día comimos en el reservado de un restaurante y el camarero que nos servía andaba un poco cojo, y Fabra le preguntó qué le pasaba. El camarero le respondió que le dolía una pierna. Y el presidente le dijo: ‘No te preocupes, voy a llamar al director del hospital y que te atienda mañana. ¿A qué hora te viene bien? ¿A las 11? ¡Hecho!’ Fabra cogió el teléfono: ‘Vicent, tengo un amigo al que le duele una pierna, quiero que lo recibas mañana a las 11”. Cuando Fabra se marchó, el camarero le dijo al periodista : “¿Ve usted porqué yo lo voto siempre?”. Así actuaba con la vecina, con el hijo del portero y con el concejal del último pueblo de la provincia. Clientelismo caquicil, dirían los sociólogos. Un caciquismo que le aseguraba un inmenso granero de votos.

El sector financiero

Todo empezó con Zaplana, siguió con Camps y con José Luis Olivas, también ex presidente de la comunidad y del Banco de Valencia, al que hundieron junto a las cajas de ahorro valencianas. Y eso que el Banco de Valencia no se hundió ni en la Guerra Civil. Y siguen siendo, aunque sin mayoría absoluta, la lista más votada.

La Iglesia y la sociedad

Ningún obispo o arzobispo, como el cardenal Cañizares, arzobispo de Valencia, ha dicho nada al respecto. Nadie ha hecho pública ninguna pastoral; desde ninguna iglesia se ha criticado la corrupción y el dolor que ha causado; nadie ha pedido perdón; nadie ha devuelto el dinero; nadie se declarado culpable. Y algo de responsabilidad tiene una sociedad que, viendo y sufriendo el robo y el saqueo de las arcas públicas, ha justificado la corrupción desde la base, banalizando los hechos, banalizando el mal de unos bárbaros que han ejecutado un ejercicio de tierra quemada sobre 5 millones de personas.

Recortes

Canal 9 ha cerrado, dejando a cientos de trabajadores mayores de 50 años en la calle, a parejas y matrimonios que trabajaban en la misma empresa. Alberto Fabra declaraba que lo hacía para salvaguardar la sanidad y la educación, mientras ahondaba en los recortes y los sacrificios sociales.

Basura

Pero a pesar de todo parece que no toda la basura ha salido de los cajones a la superficie de los medios de comunicación. Esperemos que toda esa basura no haya ensuciado el ánimo de los valencianos honestos y honrados, que son la inmensa mayoría. Y que la verdad destruya la tarta blanca, de cartón piedra, como una falla, que es en lo que habían convertido a este país una banda de desalmados que actuaban como el hombre del tractor, que arrasa con la cosecha porque vale menos destruirla que recolectarla y venderla.